DE EN FR IT NL
Viernes 31 de octubre 2014
La Eucaristía, paso a paso 21 PDF Imprimir Correo electrónico
Eucaristía - Formación Eucarística
Escrito por Nungo   

LA ORACION SILENCIOSA ANTE LA EUCARISTIA
(=LA ADORACIÓN AL SANTÍSIMO)

Nota preliminar : Después de haber compartido con vosotros la importancia de cada momento de la Celebración eucarística, ahora entro en el tema de la oración ante la Eucaristía fuera de la Celebración: Constará de tres partes y hoy os envío la primera.

1.-Una precisión:
Diferencia entre ‘maestro’ y ‘testigo’.

En el mundo joánico (yo soy juanista) no se permite trasmitir el mensaje de Jesús como maestro, sino como testigo. La diferencia está en que el maestro transmite conocimientos, sin comprometerse en ellos. El testigo ha interiorizado esos conocimientos, los ha transformado en convicciones y los transmite.

El testigo ve, cree en lo que ve y es entonces cuando VE con mayúscula, es decir, desde dentro, y afirma: Yo lo veo así. El testigo no explica lo que ve, el afirma.

El título que doy a esta exposición sobre la Adoración es ‘la oración silenciosa ante la Eucaristía’, porque me parece más apropiado. Los términos ‘Adoración al Santísimo, Adoración perpetua, Adoración nocturna’,etc. pueden resultar ‘restrictivos’. Me explico. Aunque la ‘Adoración’ sea la expresión más solemne y significativa de la oración (es la oración principal del Apocalipsis) hay otros modos de orar que nos enseña Dios en su libro de oración ‘El Salterio’ y que no entran en la expresión ‘adoración’, como son por ejemplo la ‘oración de súplica’, el ‘agradecimiento’, ‘la confianza’, etc. Es por ello que hoy se empleen también otras expresiones para hablar de la oración ante la Eucaristía fuera de la Celebración. El título de un librito, escrito por Lino Diez Valladares, sacramentino, que trabaja en el sector de Liturgia de la Conferencia episcopal, en el que habla de los documentos postconciliares sobre el culto a la Eucaristía fuera de la Misa es: ACOGER LA PRESENCIA.

La Eucaristía, el ‘Proyecto’ de Jesús.

Me resulta difícil hablar sobre la oración ante la Eucaristía sin antes haber dicho algo sobre lo que significa la Eucaristía. Es lo que pretendo decir en pocas líneas.

Jesús tuvo un Proyecto, que no se lo comunicó a nadie. Su proyecto se puede resumir en esta frase: ‘me matarán, pero yo me quedo’. Y quiso quedarse no de cualquier manera, sino como comida. De ahí que a lo largo de su vida pública fuese preparando su proyecto comiendo tantas veces con las personas. Existía en su época una gran exclusión en las comidas: nunca un fariseo comería con un publicano, ni con un enfermo, y menos con una prostituta... Y viene Jesús y come con todos. Un autor inglés, Karris, dice que tal vez le mataron por el desorden que introdujo en las comidas.

Estas comidas fueron preparando la comida más importante para Jesús: la última cena. La preparó él personalmente. Le vemos muy emocionado (‘He deseado con ansia comer esta Pascua con vosotros’ Luc. 22, 15). A un cierto momento, interrumpe el rito, toma un poco de pan en sus manos y pronuncia palabras que no estaban en el ritual: ‘Esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros’. Toma luego un poco de vino y dice: ‘Este es el cáliz de mi sangre derramada por vosotros’. Y añade. HACED ESTO EN MEMORIAL MIO.

Jesús adelantó ‘proféticamente’ ( Juan Pablo II, en su Ecclesia de Eucharistia empleará la expresión ‘sacramentalmente’) la experiencia del inmenso dolor que iba a sentir en la cruz y el gozo indescriptible de la resurrección y los introdujo en el pan y en el vino, haciendo de este rito un MEMORIAL, es decir, algo que se perpetúa a lo largo de los siglos, siendo siempre el mismo momento, sin repeticiones: ESTO ES EL GRAN ‘MEMORIAL’, ESTE ES EL ‘PROYECTO DE JESÚS’.

Esto es la Eucaristía para Jesús, el Señor. Nada puede anteponerse a ella, todo fluye de la Eucaristía, todos los sacramentos. Esto es lo que hemos celebrado en la Eucaristía de esta mañana.

PERO, celebraremos la Eucaristía con mayor sentido si la interiorizamos en una oración silenciosa. Todos estamos de acuerdo en que lo más importante en la Eucaristía es el momento celebrativo porque el celebrante principal es Jesús, el Señor, pero sabemos también que nada ayuda tanto para una digna Celebración como la oración silenciosa en la capilla con los textos de la Celebración, tanto de la Palabra como del resto de la Celebración.

A veces sucede que no tenemos tiempo para esta oración silenciosa. A la pregunta que hicieron al Papa un grupo de sacerdotes en el norte de Italia sobre el intenso trabajo que tienen , el Papa Benedicto XVI respondió:

’… Pero sé bien que hoy, cuando un sacerdote no sólo debe guiar una parroquia fácil de dirigir, sino varias; cuando debe estar a disposición de un Consejo o de otro, y así sucesivamente, le resulta muy difícil llevar esa vida. Creo que en esta situación es importante tener valentía para ponerse un límite y establecer claramente las prioridades. Una fundamental es estar con el Señor, encontrar cada día una hora de tiempo’.

El Espíritu sopla cuando quiere y donde quiere.

El Espíritu Santo ha precisado de tiempos largos para ir transmitiendo el mensaje sobre la adoración al Señor en la Eucaristía.

En el primer milenio no inspiró la espiritualidad de la oración ante la Eucaristía fuera de la celebración, aunque siempre se haya creído en la Presencia Real fuera de Misa.

En el segundo milenio, el hilo conductor de la Eucaristía fue la firme creencia en la Presencia del Señor en la Eucaristía.

En el tercer milenio, se recuperan los datos de los dos primeros milenios y, gracias al Vaticano II se llega a una síntesis que nos corresponde asimilar.

Vamos a acercarnos al primer milenio para hacer algunos comentarios.

I milenio

Ya en el primer catecismo que ha existido, la Didaché, de finales del siglo I, se habla de la oración sobre el ‘pan partido’ (peri tou klasmatos), expresión que probablemente sugiere ‘la comunión a domicilio’.

Del año 155 al 226 S. Justino dice que el Pan consagrado se llevaba a las casas en atención a los enfermos y, también, a los ausentes para comulgar en los días en que no se celebraba la Eucaristía (Apol I, 65; PG VI,427).

En el siglo IV el Concilio de Nicea obligó a llevar la comunión a los moribundos y a conservar el Pan consagrada para darlo como Viático. S. Agustín dice que una mujer curó a su hijo que había nacido ciego por la fe en la Eucaristía. Es suya la bellísima frase de “Que nadie coma de esta Carne sin antes ser adorada”. San Ambrosio dice que su hermano Satirio llevaba siempre consigo la Eucaristía y también cuando iba a nadar, por si le pasaba algo para que pudiese ir directamente al paraíso con Jesús. ¡Qué fe en la Eucaristía’.

El Fermentum

El Papa, obispo de Roma, enviaba una pequeña porción del pan consagrado a otras iglesias, en señal de comunión entre sí y de comunión al sacrificio eucarístico. El obispo del lugar o el sacerdote que reemplazaba al Papa en la estación solemne cuando el Papa estaba impedido para presidir personalmente esta ceremonia, en el momento de la ‘Pax Domini’ añadía al pan consagrado este ‘fermentum’ que había sido consagrado en la Eucaristía del Papa. Así vivían todos la unión en el mismo sacrificio de Cristo en comunión con el Obispo de Roma y los demás obispos. Esta costumbre del ‘fermentum’ duró varios siglos, pero fue disminuyendo poco a poco. En el siglo VII se practicaba solamente en las grandes solemnidades.

Este rito sigue en vigor hoy (la partícula que quitamos a la Hostia consagrada cuando ‘partimos el pan’ y la echamos al vino consagrado) aunque con un significado más bien teológico que histórico.

La práctica del fermentum de los primeros siglos no existe en nuestros días, pero su espiritualidad la podríamos vivir también hoy. Las formas que sobran en una celebración son consumidas más tarde. Cuando el creyente se encuentra en oración ante el tabernáculo o ante la Custodia que contiene el pan eucarístico guardado en reserva en una celebración ya tenida y que está destinado a una celebración próxima o a una comunión aparte, su oración puede estar inspirada por la espiritualidad del fermentum, es decir, por la idea de que ese Pan pretende realizar la comunión entre todos los fieles que han estado en la celebración de la Eucaristía y que ahora se encuentran en una oración silenciosa ante ese Pan, así como con el mundo entero. Viviendo la Presencia de esta manera, el pan eucarístico será la fuente, la señal y la garantía de la unidad de la Iglesia. Así nos unimos a través de este ‘fermentum’ de nuestros días a la Iglesia del primer milenio.

El envío del pan eucarístico a obispos de regiones lejanas se encontró con ciertas dificultades de orden práctico; se temió por la irreverencia, y tal vez es por este motivo que ya el concilio de Laodicea, hacia el año 360, prohibió enviar el pan consagrado a otros obispos.

En los siglos VI y VII cesó la costumbre de tener pan consagrado en las casas y pasó a ser conservado en la sacristía..

En el siglo IX, bajo el reinado de Carlomagno, la liturgia experimentó un cambio importante. ‘En adelante, dijo Carlomagno, la Misa se celebrará en una de las tres lenguas que estaban en la cruz de Cristo: arameo, griego o latín’. Se comenzó a celebrar en latín y el pueblo no entendía nada. Nacen las iglesias románicas y, más tarde, las góticas en las que el sacerdote quedaba muy lejos del pueblo. Poco a poco, en las Misas la iglesia se convertía en ‘auditorio’ más que en ‘oratorio. En este mismo siglo IX se decidió conservar la Eucaristía en el tabernáculo sobre el altar de piedra, en lugares en forma de palomas.

En el siglo X se empezó a dejar la comunión porque fue extendiéndose la teoría, que más tarde llamaríamos ‘jansenismo’, de que la persona humana es indigna para recibir a un Dios Todopoderoso. Al abandonar la comunión nace espontáneamente el deseo de ver la Eucaristía.

 

Avisos

Puedes encontrar las ponencias y las grabacionnes de la Sesión para la Formación Permanente de Malmantile 2012, pinchando sobre Descargar Files en el MENU PRINCIPAL. In Alto-Izquierda de esta página. Introducir como User y Password la palabra comunicada durante la Conferencia.

Login



Conectados

Tenemos 26 invitados conectado